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Muchas veces el tiempo nos obliga a dejar de lado libros que quisiéramos leer pero su extensión nos disuade del intento. Esos proyectos de lectura que dejamos en casa porque nos cansan las manos o porque las muchas actividades que hacemos nos distraen. Aquí te dejamos cinco ejemplos de esos libros que vale la pena leer pese a su extensión.

 

Ulises, de James Joyce

605Homenaje a la Odisesa de Homero, esta enorme novela, en extensión y trascendencia, relata un solo día en la vida de Leopold Bloom y de Stephen Dedalus en Dublín del 16 de junio de 1904. Esa día es cuando Joyce conoció a la que a la postre sería su esposa, Nora Barnacle. Toda la novela hace paralelismo con la obra de Homero. Así, Bloom sería Odiseo y Dedalus, Telémaco. Alabada por autores tan disímbolos como Ezra Pound, William Faulkner o Jorge Luis Borges. Sin embargo, la forma en que está escrita, la vuelven un verdadero reto. Cada uno de los capítulos está escrito en un estilo diferente, casi siempre como imitación o parodia de estilos anteriores. Esta edición incluye anotaciones enumeradas a lo largo del texto y desarrolladas al final del libro manteniendo la idea original de que éstas no entorpezcan la lectura.

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Anna Karénina, de Lev Tolstoi

604Anna, mujer privilegiada, nacida en cuna de oro, se enamorada del joven oficial Vronski. La pasión la consume, por lo que decide dejar atrás su vida de lujos para seguir a su amante. El romance clandestino tiene un final trágico. Tolstoi hace un fresco de la vida palaciega antes de que la revolución de Octubre viniera a borrarla de un sangriento golpe. Esta es otra de esas novelas río que tanto gustaban a Tolstoi. Aquí hace un análisis de las frivolidades y pasiones enfermas del zarismo. Como alma pura aparece Anna Karénina en contraposición de la podrida corte. El autor a sabiendas que la decadencia del imperio es ya irreversible,  utiliza a su heroína como una especie de acompañante del lector para que vea por dentro los ejes podridos del sistema ruso. Llena de personajes y descripciones, es un verdadero proyecto de lectura.

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Los demonios, de Fiódor M. Dostoievski

603Una de las obras más complejas y profundas de Dostoievski se adentra en los entresijos de la mente del revolucionario, terrorista y nihilista. «Aquel que vencerá al sufrimiento y al terror, y él mismo será Dios. Entonces ya no existirá el otro Dios.» Los demonios se inspira en el asesinato de un estudiante en manos de sus compañeros revolucionarios en 1869, y se concibió como una profunda crítica a los movimientos que estaban emergiendo en aquel momento. El resultado es una de las novelas más controvertidas, complejas y oscuras de Dostoievski desde que escribió Los hermanos Karamázov. Pyotr Verkhovensky y Nikolái Stavrogin son los líderes de una célula revolucionaria cuyo objetivo es derrocar el zar, destruir la sociedad y hacerse con el poder, pero cuando el grupo es descubierto e interviene la justicia, se pone a prueba nuestra propia fe en la humanidad.

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Último barco, de Domingo Villar

602La hija del doctor Andrade vive en una casa pintada de azul, en un lugar donde las playas de olas mansas contrastan con el bullicio de la otra orilla. Una mañana de otoño, mientras la costa gallega se recupera de los estragos de un temporal, el inspector Caldas recibe la visita de un hombre alarmado por la ausencia de su hija, que no se presentó a una comida familiar el fin de semana ni acudió el lunes a impartir su clase de cerámica en la Escuela de Artes y Oficios. Y aunque nada parezca haber alterado la casa ni la vida de Mónica Andrade, Leo Caldas pronto comprobará que, en la vida como en el mar, la más apacible de las superficies puede ocultar un fondo oscuro de devastadoras corrientes. Una enorme novela, casi costumbrista, que nos hace un retrato ameno y entrañable, pese a su enorme extensión, de la costa gallega.

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El Jilguero, de Donna Tartt

601Theo Decker lleva más de una semana encerrado en la habitación de un hotel de Ámsterdam, fumando sin parar, bebiendo vodka y masticando miedo. Es un hombre joven, pero su historia es larga y ni él sabe bien por qué ha llegado hasta aquí. ¿Cómo empezó todo? Con una explosión en el Metropolitan Museum de Nueva York hace unos diez años y la imagen de un jilguero de plumas doradas, un cuadro espléndido del siglo XVII que desapareció entre el polvo y el cascajo. Se lo llevó el mismo Theo, un chiquillo entonces, que de pronto se quedó huérfano de madre y se dedicó a malgastar su vida, al tiempo que el recuerdo de una niña pelirroja llenaba sus noches y un bulto sospechoso iba pasando de mano en mano hasta llegar a Holanda.  Donna Tartt retoma en su novela más famosa, las enseñanzas de los grandes escritores del siglo XIX. La extensión y el deseo de crear un mundo profusamente detallado.

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