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Aunque en la actualidad se favorece la juventud, hay excepciones que confirman la regla. Es decir, que por cada Rimbaud hay un escritor que comenzó en la madurez su carrera literaria. Lo que sí ha demostrado la experiencia es que con el paso del tiempo la obra de narradores cobra mayor envergadura y riesgos. Acá cinco autores que decidieron embarcarse cuando ya pintaban canas.

 

Daniel Defoe

viejos 1La vida de quien naciera como Daniel Foe, apellido al que después le agregaría el aristocrático De, fue en un principio un cúmulo de deudas, desafíos políticos y trabajos de todo tipo. Si bien se casó con una mujer de la cual recibió una dote considerable, el haber tenido 8 hijos y su contante actividad política, contraria al régimen, lo harían estar endeudado toda su vida. Pero fue esta misma actividad la que lo llevaría escribir panfletos y posteriormente a redactar su primera novela, ya con 59 años, la famosa Robinson Crusoe, a la que seguirían La vida del capitán Singleton o Fortunas y adversidades de la famosa Moll Flanders. Hoy es considerado como el patriarca de los novelistas ingleses, aunque nunca haya podido cubrir del todo sus deudas.

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Charles Perrault

viejos 2Perrault no tuvo privaciones de ningún tipo ya que nació en el seno de una familia acomodada. Este privilegio le permitió estudiar derecho, aprender lenguas muertas y llevar una vida dedicada al estudio. Desempeñó varios empleos dentro de la privilegiada burocracia francesa, entre ellos secretario y bibliotecario de la Academia Francesa. El escribir no era extraño para él, pero el grueso de su obra son loas al entonces rey de Francia. Sería hasta los 55 años cuando inaugura lo que sería toda una corriente nueva con el libro Cuentos de mamá ganso. En todas esas historias habitan hadas, animales que hablan, ogros y demás personajes de fantasía que moralizan al lector. El resto de su obra se perdió con el tiempo.

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Giuseppe Tomasi di Lampedusa

viejos 3Giuseppe Tomasi, príncipe de Lampedusa y duque de Palma di Montechiaro, nació en Palermo, en la isla de Sicilia. Fue parte de la realeza, hijo del príncipe Giulio Maria Tomasi di Lampedusa1 y de la princesa Beatrice Mastrogiovanni Tasca di Cutò. Como Perrault, vivió una vida acomodada dentro de la burguesía italiana. Durante años no le interesó la literatura en lo más mínimo, pero se dice que asistió a la entrega de un premio literario y esto lo impulsó a escribir. Tenía en ese entonces 58 años. Es autor de un solo libro, El gatopardo, que fue rechazado por todas las editoriales de su país, aunque acabaría publicándose un año después de su muerte, y convirtiéndose en todo un éxito en Italia. Incluso se crearía el término gatopardismo, que se refiera a como los del antiguo régimen se acomodan en el nuevo.

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Marqués de Sade

unnamed (1)Como los anteriores autores, fue también un aristócrata pero de un tono más ateo, libertino y revolucionario. Por esta razón pasó más de 27 años de su vida en cárceles y manicomios varios en los que era recluido por sus pensamientos radicales. Es uno de esos encierros, ya a los 40 años, mientras estaba encarcelado en La Bastilla, que comenzó a escribir. A los 51 años publicó Justine, la cual fue un rotundo éxito, pese a estar prohibida. Sin embargo sus ejemplares rolaban de mano en mano quebrando la censura. Es debido a él que se inventó el término sádico. Sus obras son hoy estudiadas de forma literaria y también para explicar comportamientos sexuales.

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Miguel de Cervantes Saavedra

viejos 5La vida de Cervantes fue muy azarosa. En 1569 escapó de España, debido a un problema con la justicia. Acabó haciendo pie en Roma, donde ingresó en la milicia. Es debido a esto participó en la batalla de Lepanto, donde recibió un arcabuzazo en la mano izquierda, dejándosela paralizada. Al regresar a su país, obtuvo el puesto de Comisario de Provisiones en la Armada Invencible, donde conocería la zona rural de su país gestándose así el contexto de su novela más famosa. Volvería a caer en la cárcel, ya había sucedió cuando era más joven, donde comenzaría escribir El Quijote. Finalmente, a los 58 años vería publicada su obra máxima, que por no dejar es el segundo libro más editado y traducido de la historia, sólo por detrás de la Biblia.

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