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Blog de Cafebrería El Péndulo

Librería reconocida como una de las 10 más hermosas del mundo por The Guardian.

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septiembre 2016

5 autores que… terminaron con su vida.

Muchas veces la genialidad y el buen estado anímico no se llevan bien, tal vez por eso varios autores decidieron quitarse la vida. Algunos fueron consumidos por la depresión y otros no soportaron saber que estaban enfermos. La siguiente es una lista de cinco de los más notables.

John Kennedy Toole. Se irá a la posteridad por ser el autor de La conjura de los necios, libro que han comparado con El Quijote por el enloquecido personaje principal. Cuando acabó de escribir su segunda novela, La biblia de neón, teniendo apenas 31 años y aún inédito, decidió acabar con su vida, sin saber que su obra se publicaría de manera póstuma. Ayudado por una manguera metió los gases tóxicos del escape de su auto al interior, para luego encerrarse dentro de él. Su obra se hubiera perdido de no ser por la insistencia de su madre, quien buscó editor para sus dos libros.

Yukio Mishima. Este autor clamaba por regresar al Japón la grandiosidad de su época feudal, por lo que convirtió su vida en un ejemplo a seguir. Forjó su cuerpo y su mente con gran esfuerzo, dejando grandes obras literarias como Nieve de primavera o Caballos desbocados, además de pulir su fortaleza física. Un día entró a un cuartel militar seguido de cuatro elementos del Tatenokai, un grupo de autodefensa nipón. Luego de arengar a los soldados cometió seppuku, un ritual samurái consistente en rajarse el vientre y sacarse las entrañas, para terminar siendo decapitado por un compañero suyo.

Horacio Quiroga. El maestro uruguayo del cuento corto llevó una vida cruzada por la tragedia. Su esposa también se suicidó y él, en un terrible accidente mató a un amigo con una pistola mientras la limpiaba. Tal vez por eso su famoso cuento La gallina degollada  es tan cruel. Cuando se enteró de que estaba enfermo de cáncer se bebió un vaso de cianuro acabando con su vida a los 58 años de edad.

Alfonsina Storni. La poeta argentina, autora de una gran obra poética reunida en varias antologías, también enferma de cáncer, decidió acabar con su vida tal y como lo había hecho su amigo y amante Horacio Quiroga. Aunque hay una versión romántica que dice que se fue hundiendo en el mar, en realidad se arrojó de las escolleras de un club deportivo en Mar del Plata.

Stefan Zweig. El famoso escritor austríaco, autor de Momentos estelares de la Humanidad y Fouche, entre muchos otros, tuvo que huir de su lugar natal debido al ascenso del nazismo. Fue de Viena a Suiza, luego a Alemania e Inglaterra, para finalmente llegar a América. Zweig se instaló por último en Brasil, donde veía cómo el régimen de Hitler prohibía sus libros y parecía avanzar sin detenerse. Deprimido por lo que pensaba era la inminente victoria de un régimen represivo como el nazi, su esposa y él decidieron envenenarse y acabar así con su peregrinar.

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De derecha a izquierda: Toole, Mishima, Quiroga, Storni y Zweig

 

Los 5 libros que esperan en la mesa de Bernardo Fernández BEF.

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Tsundoku es como llaman los japoneses a los libros que se apilan en casa, esperando ser leídos. De forma electrónica entrevistamos a Bernardo Fernández BEF, historietista, narrador, ganador de diversos premios, entre ellos Premio Nacional  de Novela Otra vuelta de tuerca, el Premio Grijalbo y el Premio Memorial Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón.

Le dijimos que nos contara qué libros se apilan en su mesa, listos para ser leídos, y esto fue lo que nos contó:



Por un puñado de balas; F. G. Haghenbeck

1.Por un puñado de balas de FG Haghenbeck (Océano). Hagh es uno de los mejores herederos de Chandler. Su detective beatnik/surfer/chicano Sunny Pascal protagoniza una de las más deliciosas series policiacas nacionales. En la tercera entrega de la serie, Luis Buñuel mismo manda matar a… Mejor léanla.

 

 

 

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2.Huesos de San Lorenzo de Vicente Alonso (Tusquets). Otra novela negrocriminal, ésta menos fácil de clasificar, delirante combinación de psiquiatras criminólogos, freaks de circo y hermanos gemelos. Alonso es una de las voces narrativas más vigorosas de los nacidos en los 70, y con este libro se aproxima indudablemente a la madurez.

 

 

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3.They Do the Same Thing Different There (ChiZine Publication) de Robert Sherman. Esta colección de cuentos me guiñó el ojo desde la mesa de novedades del Péndulo Roma. Compilación de cuentos fantásticos inclasificables escritos por un veterano guionista de televisión (al que no conocía). Con pequeñas joyas como “A Joke In Four Panels”, “72 Virgins” o “Luxembourg”, Shearman es heredero a partes iguales de RA Lafferty y Joe R. Lansdale.

 

 

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4.Cuadernos japoneses de Igort (Salamandra Graphic). El historietista italiano relata en esta memoir sobre su obsesión con Japón y los mangas, su paso como dibujante por este país, el inevitable shock cultural y la imposibilidad de asimilarse a la cultura nipona, todo divinamente ilustrado.

 

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5.The Osamu Tezuka Story de Toshio Ban, adaptado al inglés por Fredetick Schodt (Stone Bridge Press). Monumental biocómic sobre la vida de Osamu Tezuka, padre de los manga y el anime japoneses, creador de Astroboy y la Princesa Caballero, entre otras series. Ban fue su asistente y es capaz de imitar el estilo de Tezuka de manera sorprendente.

 

 

Menciones honoríficas: “The View from the Cheap Seats”, compilación de ensayos de Neil Gaiman y “The Big Book of Science Fiction”, faraónica antología mundial de cuentos de fantaciencia editado por Jeff y Ann Van Der Meer.

Como vemos, la mesa de BEF tiene una gran variedad de títulos orientados a lo policial y la ciencia ficción, como sus propias novelas.

Guía de lectura para… la novela policiaca.

A grandes rasgos…

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Artur Conan Doyle

El género policiaco tiene su origen en Edgar Allan Poe, quien escribió Los crímenes de la calle Morgue (1841) y presentó a su detective analítico Auguste Dupin. Luego le siguieron los ingleses Agatha Christie y Arthur Conan Doyle, quienes crearon a sus respectivos sabuesos: Hercules Poirot (1920) y Sherlock Holmes (1887).

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Agatha Christie

Posteriormente, en los años 40,  Raymond Chandler y Dashiell Hammett crearon al detective duro, de rápidas respuestas, que dominaría el género hasta nuestros días.
Han pasado muchos años desde aquellas novelas y detectives, y la novela policiaca se ha propagado por todo el mundo, adquiriendo nuevas y diversas expresiones de acuerdo con sus diferentes lugares de origen. Se ha convertido en uno de los géneros literarios más populares debido a su gran difusión en el cine y la televisión. Un par de ejemplos recientes de esto son
Perdida, la exitosa película de David Fincher, o Wallander, la popular serie de la BBC. La primera basada en la novela homónima de Gillian Flynn y la otra en las novelas creadas por el sueco Henning Mankell.

Por dónde empezar: El sueño eterno de Raymond Chandler.

En El sueño eterno aparece por primera vez Phillip Marlowe, el melancólico e impasible detective creado por Chandler. Alejado de la crudeza de otros detectives de la época, Marlowe es en realidad un caballero andante, un tipo que valora más su deseo de justicia a los fines monetarios. Es este desapego lo que lo vuelve encantador, además de sus respuestas rápidas y su humor sarcástico.

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Raymond Chandler

Como ejemplo de esto su propia presentación en la novela: “Trabajé en una ocasión como investigador para el señor Wilde, el fiscal del distrito. Su investigador jefe, un individuo llamado Bernie Ohls, me llamó y me dijo que quería usted verme. Me despidieron. Por insubordinación. Consigo notas muy altas en materia de insubordinación, mi general”.
Raymond Chandler decía de sí mismo que “tomó un género popular y le dio relevancia”. Chandler era dueño un humor ácido, de diálogos cortantes y situaciones disparatadas. Mientras filmaban la película de esta novela, le habló Howard Hawks y le preguntó quién había matado al chofer. Chandler le contestó: “que me condenen si lo sé”.

Con qué continuar…

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Henning Mankell

La siguiente parada debe ser con el sueco Henning Mankell, quien escribiera algunas de sus mejores obras asabiendas de que estaba muriendo de cáncer. En Asesinos sin rostro, el primer caso de Kurt Wallander, muestra todo por lo cual se volvería un autor de éxito en todo el mundo. Su detective era frágil y obsesivo, además, reflejaba muy bien la situación de violencia en un país que presumía de su estabilidad. Sin embargo, lo que cautivó a sus lectores fue difícil relación con su padre, el conflictivo día a día con su hija y sus conflictos morales con los crímenes que debía resolver.

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Don Winslow

Los Estados Unidos son una parada obligada si de autores policiacos se trata. Don Winslow con su trilogía de novelas dedicadas al narco, Salvajes, El poder del perro y El Cartel, se ha vuelto punto de referencia. Sus historias son ágiles, no dan tregua y aluden a personajes reales.

No se te vaya a ocurrir comenzar con…

Definitivamente Vicio propio de Thomas Pynchon. Aunque la trama parece sencilla: un detective privado llamado Doc Sportello vive en la ciudad de Los Ángeles de finales de los años sesenta, y es contratado por Shasta, una femme fatale en toda regla, para buscar a un millonario, quien es su amante. Pero la narrativa se complica debido a sus digresiones, a los enloquecidos personajes y su inevitable paranoia. Todas las novelas de Pynchon son en sí, un reto.

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Edición original de Vicio propio

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